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La fortuna de conocer el Opus Dei

mayo 7, 2010

Miguel Ángel Aguilar, supernumerario del Opus Dei, es padre de familia y antiguo empleado de la factoría Michelín. Residió durante bastante tiempo en la localidad burgalesa de Aranda de Duero. En su testimonio para TVE habla del mérito de su mujer, Loli, y de su vocación al Opus Dei.

Me considero una persona afortunada

mayo 7, 2010

Oscar López de Foronda tiene 35 años y es profesor de Finanzas Corporativas en la Universidad de Burgos. A través de su actividad académica ha podido conocer a mucha gente y viajar por el mundo.

Tus estudios…
Estudié Administración de Empresas y me gustaban las clases y el ambiente universitario, por lo que decidí dedicarme a la enseñanza. Obtuve la plaza de profesor titular en la Universidad de Burgos el día 9 de enero de 2002, aniversario del centenario de San Josemaría, un pequeño regalo de Dios.

Todo sobre ruedas…
¡Qué va…! Eso no supuso que Dios me ahorrara ningún esfuerzo; de hecho, tardé mucho más tiempo del previsto en hacer mi tesis doctoral ¡Siete años! Pues me encontré con dificultades en mi investigación y fue un tiempo de intenso trabajo que me fue muy útil para mejorar.

Me gusta la vida académica, y además he podido conocer a mucha gente y viajar por el mundo, algo que me agrada. Por ejemplo, desde hace cinco años doy un curso en una Escuela de Finanzas en Angers (Francia). Allí he hecho buenos amigos y he ayudado a muchos en sus problemas.

¿Les hablas también de la Obra?
Por supuesto. En una ocasión, después de una clase me puse a mirar el email sin percatarme que estaba el cañón encendido y todos vieron un mensaje de la página web del Opus Dei de una información que buscaba. Yo no me di cuenta. A mi regreso a Burgos recibí un email de un estudiante contándome que dos sobrinas suyas habían muerto al poco de nacer: recurría a mí porque sabía que era del Opus Dei y quería que le aconsejara.

Decías que viajas mucho…
Bastante. Recuerdo un viaje a Sydney para trabajar con un colega, que me trató muy bien. Cuando le dije que era de la Obra se lo contó a su novia y al día siguiente me dijo que su novia había leído el libro Da Vinci Code y que le hacía ilusión conocer a alguien del Opus Dei. “¡Vaya –me dije– como si fuera un marciano, o un koala raro de esos o algo así!” Comí con ellos y hablamos de todo y creo que vio que soy una persona normal como todo el mundo. Me han dicho que les gustaría venir a España a verme.

¿Y en tu universidad?
Tanto en Burgos como cuando viajo fuera, sé que tengo que santificar el trabajo y eso cuesta bastante esfuerzo; pero también te facilita vivir momentos muy gratos. Organicé una cofradía universitaria para sacar un paso al que llamamos “El Cristo de los estudiantes”. Es un modo de difundir el espíritu cristiano entre profesores y estudiantes. Aunque he sido sólo un promotor, no he podido salir porque cada año en Semana Santa participo con estudiantes de la Universidad en el congreso UNIV que se celebra en Roma.

Háblame del Univ…
Este Congreso Universitario Internacional es muy interesante. Se debaten temas de fondo que tienen que ver con los valores de la cultura occidental. Mis estudiantes y yo presentamos comunicados muy trabajados. Además tenemos la posibilidad de asistir a una Audiencia con el Papa y de vivir la Semana Santa en Roma, lo que resulta muy emotivo. Muchos vienen removidos de estos viajes y recuperan la fe o mejoran la práctica de los sacramentos y el trato con Dios.


Hemos hecho comunicaciones relativas a iniciativas sociales que se han plasmado en ayudas concretas a un comedor de inmigrantes o al banco de alimentos. Además la universidad está contenta porque dos años conseguimos ganar el premio de la mejor comunicación del Foro Internacional.

¿También organizas otras actividades en la Universidad?
Varias. El año pasado, por ejemplo, organizamos un curso a favor de la cultura de la vida. Una semana antes teníamos 10 matriculados y disponíamos de un auditorio para más de 100 personas. Traíamos buenos ponentes de Bioética, de Derecho y representantes de Asociaciones en defensa de la maternidad que venían de toda España. Hicimos un gran esfuerzo de difusión los días previos. Al final se matricularon más de 130 estudiantes de todas las facultades.

Ha sido uno de los cursos más numeroso de los organizados de forma optativa dentro de la Universidad y los estudiantes aplaudieron muchas de las charlas en las que tuvieron ocasión de valorar la vida del embrión, la importancia de cuidar la maternidad y la necesidad de solucionar la indefensión de la mujer embarazada. Pero nos costó lo suyo y pasamos momentos de particular agobio.

O sea, que te lo pasas bien
Sí. Tengo buenas anécdotas que me han ido ocurriendo y que, en fin, son historias que te hacen ver los aspectos positivos de la vida y la gracia divina que hay detrás. Me considero una persona afortunada.